Historia donada por Ivon González
Sinopsis:
Ivon nació en Cuba y se formó como neurocirujana en La Habana. Hace 17 años se instaló en Barcelona, donde ejerce la medicina especializada en el tratamiento del dolor. Sin olvidar sus raíces, ha unido su profesión, su pasión por el deporte y su talento artístico para ayudar a niños con enfermedades raras en Cuba. Su historia es la de un compromiso constante que transforma la distancia en esperanza.
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Ivon nació en Cuba, sus abuelos eran españoles y su abuela, una costurera incansable, marcó profundamente su infancia. Con ella aprendió a coser, a tejer y a crear con las manos. Pero, sobre todo, aprendió algo más importante: que cuando se trabaja con dedicación y cariño, lo que se hace puede mejorar la vida de otros.
Aquellas tardes entre telas y agujas despertaron en Ivon una sensibilidad especial. Con el tiempo llegarían la pintura, la cerámica y las joyas artesanales. Crear era su manera de expresar lo que sentía.
Su vocación por la medicina nació pronto. Estudió en la Universidad de La Habana y se graduó como neurocirujana, una especialidad que exige precisión y fortaleza emocional. Comprender el cerebro humano le parecía una forma profunda de cuidar la vida. No era un camino fácil, pero estaba convencida de que quería dedicar su conocimiento a aliviar el sufrimiento.
Hace diecisiete años dejó Cuba y se instaló en Barcelona. La decisión no fue sencilla: implicaba empezar de nuevo, adaptarse y echar de menos. Con esfuerzo, construyó su trayectoria profesional y hoy se ha especializado en el tratamiento del dolor. Cada día acompaña a personas que viven con enfermedades crónicas y limitaciones físicas. Escucha historias duras, miedos, frustraciones. Y en ese contacto diario reafirma su compromiso con una medicina cercana y humana.
El deporte ha sido siempre su refugio. Correr le ordena las ideas y le da fuerza. Forma parte del grupo Cuba Trail Team, donde corredores cubanos, españoles y de otras procedencias comparten entrenamientos y carreras de montaña. En ese entorno encontró amistad y también nuevas realidades: familias en Cuba con niños que padecen enfermedades raras y que afrontan enormes dificultades para acceder a tratamientos o material sanitario.
Esas historias la tocaron profundamente. Pensó en esa familias, en sus largas noches, en su incertidumbre. Y supo que no podía quedarse al margen.
Decidió unir todo lo que era: médica, artista y corredora. Comenzó a vender sus pinturas, piezas de cerámica y joyas hechas a mano, destinando los ingresos a ayudar a esas familias en Cuba. Cada obra tenía un sentido concreto: convertir la creatividad en apoyo real. La iniciativa empezó a crecer, así el crecimiento de la marca se ha traducido en una mayor capacidad de auxilio para quienes lo necesitan.
Por otro lado, otras personas quisieron colaborar. Un amigo cubano, médico y escritor, se sumó para impulsar la publicación de un libro de cuentos y poemas escritos por una niña cubana que ha sufrido una hemisferectomía cerebral. El proyecto busca recaudar fondos y, al mismo tiempo, dar visibilidad a una historia de valentía. Incluir a otras personas en este propósito, ayuda a despertar la empatía que todos tenemos y se genera un mayor impacto,
Ivon también participa como voluntaria en la organización “Incluyendo Sonrisas”, que promueve carreras inclusivas. En varias ocasiones ha corrido empujando la silla de ruedas de personas que no pueden caminar pero desean sentir la emoción de participar en una carrera. Cuando cruza la meta en esas circunstancias, la emoción es difícil de describir. Ha comprendido que, en esos momentos, la ayuda es mutua: quien empuja también es impulsado por la fuerza y la ilusión de la persona que acompaña.
En Navidad lanzó una propuesta sencilla en su grupo de corredores: aportar una cantidad económica, lo que cada uno pudiera, para enviar ayuda a Cuba. En apenas 72 horas, cincuenta personas respondieron. No era solo el dinero; era la prueba de que la solidaridad se contagia cuando alguien da el primer paso.
Como enviar la ayuda recaudada directamente es complicado, cuentan con una persona que viaja mensualmente entre España y Cuba y transporta medicamentos y material sanitario. Esa cadena discreta hace posible que la ayuda llegue a su destino.
Ahora trabajan en estructurar todas estas acciones bajo un proyecto común que les dé continuidad y más alcance. Ivon es el motor, pero insiste en que lo verdaderamente importante es la red que se ha creado alrededor.
Su objetivo es llevar esperanza a familias que viven situaciones muy duras. A veces esa esperanza es un medicamento. Otras, es saber que alguien, al otro lado del mar, piensa en ellos.
Entre Cuba y Barcelona, Ivon ha aprendido que la distancia no siempre separa. A veces, une. Une cuando se transforma en compromiso, en acción y en constancia.
Porque al final, más allá de títulos, kilómetros y proyectos, lo que define su historia es algo sencillo y poderoso: la decisión diaria de no mirar hacia otro lado. Y en esa decisión, silenciosa pero firme, está cambiando vidas.
Si quieres conocer esta iniciativa y colaborar con Ivon:
Instagram y Facebook: i.latina9

Ivon, te felicito por tu historia. Una historia de conexión con la humanidad y con el potencial que cada uno lleva dentro ¡Ha sido una gozada leerla! Muchas gracias por querer contribuir a esta iniciativa. ¡Bienvenida a Sílovers!
Muchas gracias por tu preciosa historia Ivón. Te deseo muchísima suerte en tu iniciativa, tan generosa y necesaria, de ayuda y cooperación. Seguimos en contacto!!!!
Ivon ❤️ Me ha emocionado muchísimo leerte. Porque más allá de todo lo que haces, yo veo el corazón tan enorme que hay detrás. Hay personas que dejan huella sin hacer ruido, simplemente estando, ayudando y entregándose de verdad a los demás, y tú eres una de ellas.
Qué bonito ver cómo algo tan humano como preocuparse por otras personas puede convertirse en esperanza real para tantas familias. Estoy segura de que esta historia tocará muchos corazones ❤️