Sinopsis:
Lola es una mujer que ha convivido con muchas situaciones adversas y siempre le planta un Sí a la opción más optimista, dentro de que ella es realista a más no poder. Elige el “hasta que es imposible, es posible si se intenta”. No desde la ingenuidad, sino desde esa convicción tranquila de quien sabe que mirar de frente al miedo no lo hace más grande.
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Recién nacido su hijo, un catarro la llevó al médico. Nada parecía fuera de lo normal hasta que, providencialmente, su doctora le detectó un bulto en el cuello. A partir de ahí llegaron las pruebas, la espera y el peor diagnóstico: un tumor de tiroides. Incertidumbre. Decisiones rápidas. Una cirugía muy urgente.
Lola vivió todo ese proceso desde el “vamos a por todas”, intentando no causar pánico ni preocupación a su entorno antes de lo necesario. Hay personas que tienen un punto de vista que asombra a los demás. Personas que se sostienen a sí mismas en los momentos malos y eligen ser un motor para enfrentarlos con serenidad y esperanza, haciendo que los demás no sufran si eso es evitable.
Y podría no ser lo adecuado muchas veces, pero en ese mirar hacia adelante sin miedo también hay una forma de valentía. Sin disfraces. Sin negar lo que duele. Es mirar de frente a tu miedo y evitar que los demás se asusten contigo. Porque a veces compartir alivia, pero otras, sufrir y hacer sufrir, también se convierte en un peso adicional.
Por eso Lola decidió no contar esta situación a sus padres hasta el día antes de la intervención. No se trataba de ocultar, sino de vivir conscientemente, sostenerse y pedir ayuda cuando es necesario de verdad.
La cirugía llegó rápido. Despertó ronca, con drenajes y un vacío en la garganta donde antes latía el equilibrio hormonal. Los días posteriores fueron un reto de cansancio y dolor. El médico le sugirió apoyo psicológico, pero Lola encontró su impulso en la voz de su bebé en la habitación de al lado. Ese sonido pequeño se convirtió en un motivo ineludible para levantarse cada mañana.
Decidió encontrar ilusión y alegría en lugar de dejar que la incertidumbre y la tristeza se apoderaran de sus días. El miedo estaba ahí, claro. Y las dudas también. Pero descubrió que activar ese “vamos a por todas” la confortaba y la hacía sentirse mejor.
Conociéndose y sin dejarse llevar por algunas peticiones —“no trabajes todavía”, “cuídate”, “descansa”— retomó su trabajo y su vida normal, en la medida en que tenía energía. Ver a los amigos, disfrutar del tiempo libre, volver al pulso cotidiano hizo que el proceso fuera más llevadero. Decidió ser protagonista de su nueva situación, sentir su cuerpo aprendiendo a funcionar con otras normas y respetarlo desde una mirada diferente.
Algo cambió. Los problemas cotidianos se hicieron más pequeños. La capacidad de relativizar se impuso. Aquello que antes parecía dado tomó su verdadera dimensión: la salud, el autocuidado, la familia, los amigos.
Sin tiroides, todo cambia: el sueño, la energía, el ánimo, el ritmo. Lola necesitó mucha ayuda y convirtió esa necesidad en oportunidad. Dejó que otros la cubrieran en pequeñas cosas, que llegaran gestos de cariño, libros, películas, visitas, cuidados sencillos. Permitió que su falta de autonomía se transformara en un abanico lleno de aprecio.
Los primeros meses tuvo miedo en cada revisión. El sonido del escáner, las analíticas… todo la ponía en alerta. Pero también sabía que el camino era ese: afrontar cada paso con la certeza de que el temor no se va, pero se puede modular; de que se puede pedir ayuda; de que no hace falta estar sola.
Su optimismo no es ingenuo. Es una conquista.El coraje de no dejarse vencer por el desánimo y el miedo es una fortaleza que está en uno mismo. La vida presenta caminos difíciles de transitar, pero decir sí, incluso cuando todo tiembla, también es una opción para ganar confianza en la vida y en una misma.
Historia donada por Lola Gonzalo

Querida Lola, leerte ha sido un auténtico placer. Tu «Sí a la vida» resuena en Australia, como un boomerang vuelve a esta comunidad de Sílovers para inspirarnos y para emocionarnos. Muchas gracias por querer compartir tu relato. ¡Un regalazo el que nos has hecho! ¡Enhorabuena!